Emprendiendo el vuelo

//Emprendiendo el vuelo

Emprendiendo el vuelo

Caigo, aprendo a volar

Por Jessica Cedillo
El crecimiento de un ser humano, lleva un proceso implícito, doloroso y desafiante. En muchas ocasiones, nos disponemos con valentía a caminar por el trazo de un destino que no resulta ser como lo planeábamos, esperábamos o deseábamos.
El nacimiento a la vida misma, resulta una experiencia exhaustiva, ¿y el resultado?, infinito. ¿ Cómo expresar aquella sensación, al estar en contacto por primera vez con el aire exterior, sentir el roce del viento en cada poro de la piel, adsorber el aroma del verde olor del campo, escuchar cada minúsculo sonido que se aparece en el mundo natural, degustar los sabores coloridos de lo comestible, palpar la ligereza juguetona del agua en la palma de la mano, recibir el calor de un fuerte abrazo corporal, vislumbrar una mirada intensa que desnude el alma, entender el propósito existencial personal, presenciar conexión directa con el padre, el creador, el todo poderoso?
Damos pasos a cada instante, con la mente, con el corazón, con los pies, y en cada uno de ellos, medimos la distancia entre el punto de partida y el de llegada. Segundos, minutos, días o incluso años transcurren en ello. Un paso hacia la derrota o a la victoria. Pasos agigantados, titubeantes, determinantes, premeditados, aventureros, arriesgados, impulsivos, sorpresivos, traicioneros, traviesos, entrometidos, vigilantes, asegurados, obsesivos, tenaces, motivantes, impredecibles, graciosos, sospechosos, entrometidos, apasionados, pasos, tan solo pasos.
El peligro de dar o no dar un paso, nos provoca indecisión, sentimientos de lucha contra uno mismo y contra factores externos al “yo”. En esa disyuntiva, conocemos una serie de sensaciones, que nos muestran la vulnerabilidad que tenemos como seres humanos, ante la propia existencia en el aquí y en el ahora. ¿Miedo?, ¿angustia?, ¿incertidumbre?, ¿duda?, ¿exaltación?, ¿dolor?, ¿desesperación?, ¿coraje?, ¿ira?, ¿valentía?, ¿amor?, ¿arrepentimiento?, ¿orgullo?, ¿soledad?, ¿cobardía?, ¿gozo?, ¿alegría?, ¿ánimo?, ¿compromiso?, ¿respeto?, ¿desánimo?, ¿ansiedad?, ¿presión?, ¿amargura?, ¿sufrimiento?, ¿sabiduría?, ¿fe?, ¿misericordia?, ¿templanza?, ¿deseo?, ¿rencor?.
En un mar de sentimientos encontrados, no siempre se logran los pasos correctos, los asertivos, los aliados. Pasos que en lugar de hacernos cruzar, nos orillan a una caída cuyo fondo parece no ponerse en alto.
La enseñanza del día a día, de mantenerse firme con la convicción de que suceda lo que suceda, pasará y habrá una segunda oportunidad para no repetir lo equivocado, no es una ley irrefutable. Un pajarillo se lanza del nido a metros de altura, dispuesto a morir en la caída, entendiendo que al no hacerlo, también puede perecer; tiene la tremenda convicción, de que si logra alzar el vuelo, vivirá ese momento de plenitud, de satisfacción, de poder. Extenderá las alas y se dará cuenta de que está vivo, vivo para volar, vivo para sentir, vivo para desafiar a los vientos, vivo para fortalecerse con el vuelo, vivo para admirar el paisaje, vivo para festejar su valentía, vivo para disfrutar su triunfo, vivo para conocer su propósito, vivo para regocijarse del amor del padre, vivo para rodearse de su especie, vivo para alimentarse en abundancia, vivo para aprender de lo inhóspito del clima, vivo para hacerse fuerte, vivo para vencer ante el peligro, vivo para aplicar la sabiduría de su instinto, vivo para vivir la vida y nunca rendirse.
El actuar representa un riesgo, pero vivirlo, es parte de estar vivo. En este mundo tan audaz y engañoso, cada día es un reto, pero aún más que ello, es una bendición, que nos acerca al conocimiento de aquel que nos diseñó y nos creó, a su imagen y semejanza. Es un recorrido, que elegimos cómo hacerlo, solos o acompañados. Solos con nosotros mismos, en nuestras fuerzas, o acompañados por el creador, en sus fuerzas sobrenaturales, que mueven los montes de lugar con el soplo de su boca.
Elegir cualquiera de las dos alternativas, resultará en un sumergir de posibilidades vivenciales, algunas satisfactorias y algunas desalentadoras, que nos harán pensar en el ¿por qué?, el ¿para qué?. Pero la respuesta siempre estará ahí si elegimos caminar de la mano con Dios. Él estará a la par nuestra, peleando nuestras batallas, dando pasos firmes con nosotros, teniendo el control en toda situación y formando nuestro carácter para ser imitadores de JesuCristo, y ser más que vencedores, contemplando la gloria de Dios. Aprendiendo que a volar, se aprende cayendo, cayendo en sus brazos, que nos abrazan con amor divino y eterno.
Consecuencias, toda decisión tiene una. La sabiduría y la inteligencia de Dios en nosotros, son esas fortalezas que nos ahuyentan de errar en el blanco, tropezar y caer. La convicción de actuar sin temor y de ser levantado por la mano de Dios, es fe, confianza en que a cada paso, Él está presente y que a toda caída, corresponde un aprendizaje.

Versículos a meditar de la palabra de Dios:

Jer 17:9 (RV1960) Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

El fundamento de nuestras decisiones, debe ser la palabra de Dios, más no, el corazón, que nos engaña.

Rom 8:28 (RV1960) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

Dios, en su infinito amor, pese a cualquier circunstancia, siempre nos brinda un provecho en nuestro ser, de acuerdo a su propósito para nosotros.

Salmo 91 (RV1960)
Sal 91:1 El que habita al abrigo del Altísimo
Morará bajo la sombra del Omnipotente.
Sal 91:2 Diré yo a Dios: Esperanza mía, y castillo mío;
Mi Dios, en quien confiaré.
Sal 91:3 El te librará del lazo del cazador,
De la peste destructora.
Sal 91:4 Con sus plumas te cubrirá,
Y debajo de sus alas estarás seguro;
Escudo y adarga es su verdad.
Sal 91:5 No temerás el terror nocturno,
Ni saeta que vuele de día,
Sal 91:6 Ni pestilencia que ande en oscuridad,
Ni mortandad que en medio del día destruya.
Sal 91:7 Caerán a tu lado mil,
Y diez mil a tu diestra;
Mas a ti no llegará.
Sal 91:8 Ciertamente con tus ojos mirarás
Y verás la recompensa de los impíos.
Sal 91:9 Porque has puesto a Dios, que es mi esperanza,
Al Altísimo por tu habitación,
Sal 91:10 No te sobrevendrá mal,
Ni plaga tocará tu morada.
Sal 91:11 Pues a sus ángeles mandará acerca de ti,
Que te guarden en todos tus caminos.
Sal 91:12 En las manos te llevarán,
Para que tu pie no tropiece en piedra.
Sal 91:13 Sobre el león y el áspid pisarás;
Hollarás al cachorro del león y al dragón.
Sal 91:14 Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré;
Le pondré en alto, por cuanto ha conocido mi nombre.
Sal 91:15 Me invocará, y yo le responderé;
Con él estaré yo en la angustia;
Lo libraré y le glorificaré.
Sal 91:16 Lo saciaré de larga vida,
Y le mostraré mi salvación.

Dios omnipotente, nos protege en nuestro andar y ante toda adversidad.

2016-11-16T23:25:57+00:00 By |DIVINE|0 Comments

Leave A Comment

Juan 3:16

16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna. La Biblia Reina Valera 1960

Romanos 10:9

9 Que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. La Biblia Reina Valera 1960

Efesios 1:3-6

3 Bendito el Dios y Padre del Señor nuestro Jesucristo, el cual nos bendijo con toda bendición espiritual en lugares celestiales en Cristo: 4 Según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él en amor; 5 Habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos por Jesucristo á sí mismo, según el puro afecto de su voluntad, 6 Para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado. La Biblia Reina Valera

Deuteronomio 11:26-28

26He aquí yo pongo hoy delante de vosotros la bendición y la maldición: 27la bendición, si oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, que yo os prescribo hoy, 28y la maldición, si no oyereis los mandamientos de Jehová vuestro Dios, y os apartareis del camino que yo os ordeno hoy, para ir en pos de dioses ajenos que no habéis conocido. La Biblia Reina Valera 1960